El galato de epigalocatequina (EGCG), principal catequina del té verde (Camellia sinensis), es uno de los compuestos vegetales con mayor volumen de investigación clínica en las últimas dos décadas.
Lo que muestra la evidencia. Un ensayo clínico aleatorizado con 97 hombres con lesiones prostáticas premalignas evaluó 400 mg diarios de EGCG durante un año, documentando buena tolerancia y tasas más bajas de progresión a cáncer de próstata en el grupo tratado frente a placebo. Un estudio de cohorte prospectivo a 10 años en Japón asoció el consumo de 10 tazas diarias de té verde con un retraso en la aparición de cáncer, y ensayos clínicos en Japón y Corea mostraron prevención de recurrencia de adenomas colorrectales.
Actualmente hay ensayos clínicos activos evaluando extracto de té verde en cáncer de pulmón de células pequeñas y en prevención de cáncer hepático en pacientes con cirrosis.
Contexto de desarrollo. Al igual que con la curcumina, la baja biodisponibilidad del EGCG limita su potencial terapéutico directo, lo que ha impulsado investigación en nanotecnología y formulaciones que mejoren su absorción, un reto compartido por buena parte de los compuestos de esta serie.
Fuentes:
Kumar NB, et al. “Randomized, placebo-controlled trial evaluating the safety of one-year administration of green tea catechins.” 2016.
Nagle DG, et al. “Green Tea Catechin Is an Alternative Immune Checkpoint Inhibitor that Inhibits PD-L1 Expression and Lung Tumor Growth.” 2018.
“Catechins and Human Health: Breakthroughs from Clinical Trials.” 2025.
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