Organismos marinos como tunicados, esponjas y moluscos han sido, desde los años 60, una fuente activa de descubrimiento de fármacos oncológicos, y varios de esos hallazgos ya son medicamentos aprobados.
Lo que muestra la evidencia. La trabectedina, aislada originalmente del tunicado caribeño Ecteinascidia turbinata, fue aprobada en la Unión Europea en 2007 y en Estados Unidos en 2015 para sarcoma de tejidos blandos avanzado, y posteriormente para cáncer de ovario recurrente sensible al platino. Actúa uniéndose al surco menor del ADN e interfiriendo con las vías de reparación celular. Su desarrollo llevó más de cuatro décadas desde el primer hallazgo hasta la aprobación regulatoria. Otros compuestos marinos, como la citarabina y el eribulín, también forman parte hoy de protocolos oncológicos establecidos.
Contexto de desarrollo. La farmacología marina es de las líneas de investigación con mayor tasa de éxito histórico en producir medicamentos aprobados a partir de un compuesto natural, un contraste útil frente a compuestos que aún están en fases más tempranas.
Fuentes:
Le Cesne A. “Trabectedin as a new chemotherapy option in the treatment of relapsed platinum sensitive ovarian cancer.” 2012.
D’Incalci M, et al. “Trabectedin tactics: from sea squirts to sarcomas.” The Lancet
Oncology, 2015.
Grosso F, et al. “Trabectedin in Soft Tissue Sarcomas.” Marine Drugs, 2015.
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